Artículo. Conociendo la Comarca de Montánchez y Tamuja
Os invito a acompañarme en mi recorrido
por la Comarca de Montánchez y Tamuja. Todo comienza en un
día soleado de otoño, en un atardecer recorriendo las
carreteras de la zona. Mi primera parada es en la Encina Terrona,
una de las encinas más viejas de Europa. Al acercarme a ella
la sensación de grandeza envuelve mis sentidos. En esta tarde
a media luz, con los últimos rayos del sol, tumbado bajo este
prodigio de la naturaleza, la tranquilidad y el silencio me recogen
a la reflexión. Sin duda, un lugar y un momento inolvidable.
Esta noche decido quedarme en una casa rural
de Torre de Santa María, excelente el trato, como en todos
los pueblos y lugares que visito.
El amanecer, desde el castillo de Montánchez,
antigua fortaleza en lo alto de la montaña digna de conocer,
con la comarca a sus pies, divisando hasta donde llega la vista.
Desde aquí había decidido practicar algún deporte
de aventura, y me recomendaron el parapente. Saltar desde el punto
más alto y sobrevolar parte de la zona. El miedo o respeto
aparece en mi cuerpo, que dura escasos segundos, ya que al despegar
mis pies del suelo y sentir la sensación de volar la emoción
se apodera de todo.
Una vez finalizada mi aventura, nada mejor que una
buena comida para reponer fuerzas. En Montánchez pude degustar
exquisitos jamones y vinos elaborados en la comarca. Allí
coincidí con un señor que amablemente me ofreció
la posibilidad de visitar otra de las riquezas culturales de la
comarca, la Basílica del Trampal. Y lo que más me
motivó, realizar la ruta hasta la basílica a caballo.
Recorriendo la zona a caballo, por caminos en plena
naturaleza, como si nos hubiésemos trasladado a la edad media.
La Basílica impresionante y me comentaron que es la única
que existe en el sur de España de esas características.
Cuando se acercaba la noche, decido quedarme en Alcuéscar
localidad que está muy próxima a la Basílica.
Hay una señorial casa rural, en la que me quedé a
descansar.
Habían preparado una noche medieval. Nos caracterizaron
de la época, el salón y la cena también eran
de la época. Resultó muy divertido.
Como fanático del motor que soy durante el
día siguiente me propuse realizar alguna actividad de este
tipo, con tan buena suerte que encontré dos diferentes. Por
la mañana cerca de Torremocha una pista de karts. Nos enfundamos
el casco y comenzamos la carrera, la adrenalina sube en cada curva,
el corazón acelera. Las sensaciones unidas al agradable trato
de los dueños hizo de esta una mañana muy divertida
y entrañable.
Al medio día, una comida campestre, dio paso
a la ruta en quads. Desde Arroyomolinos, comienza la Ruta de los
Molinos, por las laderas y valles de Montánchez, recorriendo
los antiguos molinos, ahora restaurados.
Por esta vez es todo, espero contaros mi próximo
viaje por la comarca de Montánchez y Tamuja, desde el Corazón
de Extremadura se despide, Raúl Bordallo.