El municipio de
Albalá se sitúa sobre una topografía
irregular, es una zona de transición entre la penillanura
cacereña y las estribaciones de la Sierra de Montánchez.
Su caserío, especialmente en el llamado Barrio Alto,
presenta una arquitectura tradicional doméstica a base
de casas de uno o dos pisos, construidas con manpuesto enlucido
y encalado. Ocasionalmente poseen sillares en los vanos y
porche delantero sobre columnas graníticas para proteger
la puerta.
También en la zona alta encontramos
el edificio más destacado de la localidad, su iglesia
parroquial consagrada a Santa María Magdalena, obra
realizada probablemente durante el tercer cuarto del siglo
XVI. El templo se construyó a base de sillería,
con piezas irregulares en algunas zonas de los muros. Se articula
en una única nave de cuatro tramos y una cabecera de
testero plano, todo ello cubierto mediante bóvedas
de crucería que descansan sobre arcos de medio punto.
El mismo tipo de abovedamiento se observa en la sacristía
y la capilla bautismal, ambas adosadas al lado del Evangelio.
En el flanco contrario, junto a la cabecera, se encuentra
la torre, sencilla obra prismática de sillería
y sillarejo rematada en chapitel y pinaculillos angulares.
En cuantos a las portadas de acceso, éstas se encuentran
a los pies y en el muro sur, abiertas en sencillo arco de
medio punto, entre pilastras estriadas la primera de ellas.
La parroquial alberga en su interior diversos
retablos laterales y tablas policromadas de los siglos XVII
y XVIII, de variada calidad, descollando una escultura de
la Inmaculada fechada hacia el año 1600.
|
|