Los datos
acerca del origen histórico de nuestro pueblo son bastantes
escasos, la única fuente de que disponemos es el archivo
parroquial.
El primer documento escrito que tenemos se refiere a la
partida de bautismo de Juan García Hernández
y está firmado por el cura Antonio Joseph de Castro
Otiener y fechado en La Villa del Pastor a 27 de Diciembre
de 1639.
El primer documento donde aparece el nombre de Santa Ana
data del 5 de Agosto de 1648 mientras que se sigue mencionando
La Villa de Aldea del Pastor hasta el 16 de Abril de 1649
con el dato curioso de que el que firma en este periodo
de tiempo ,Alonso Sánchez Trejo, se autodenomina
“cura d´esta villa” refiriéndose
indistintamente a Aldea del Pastor, sin embargo en lo que
hoy es el pueblo no debería haber más que
una ermita ,de las muchas que pululaban por los campos,
en honor a Santa Ana. Con el correr del tiempo y seguramente
por razones del suelo, debió haber un progresivo
desplazamiento desde la primitiva aldea hasta lo que hoy
es el pueblo ,cuyo emplazamiento alrededor de la ermita
y, sin duda su devoción a la Santa hicieron que lo
que se llamaba hasta entonces Aldea del Pastor diera lugar
a la actual designación de Santa Ana, desde mediados
del siglo XVII.
La edificación primitiva del pueblo debió
comenzar por el llamado barrio de Las Lanchas y así
parecen corroborarlo los tres escudos que allí hay
( sin embargo, las casas más antiguas que hoy se
conservan tienen poco más de un siglo).
No sabemos cual sería la primitiva configuración
de la ermita, que sin duda sería modificada al convertirse
en parroquia. Lo que si consta es que hubo una buena restauración
en 1.855 ya que se cayó gran parte de la iglesia
la noche del 10 de agosto de ese año. Desde 1.639
a la actualidad han sido alrededor de 60 los sacerdotes
que han servido a la parroquia, entre los párrocos
, ecónomos y encargados, siendo D. Alonso Amarilla
Carrasco el que más tiempo ha estado al frente de
ella (1.721-1.758).
Desde donde la memoria alcanza, se recuerdan las fiestas
de Santa Ana y las de la Virgen de Guadalupe, como acontecimientos
importantes en el pueblo. La imagen de Santa Ana estuvo
aquí en nuestra iglesia mucho antes de ser Iglesia,
cuando todavía era una ermita y quizás el
pueblo no tenía nombre ni estaba enclavado alrededor
de ella.
La ermita se convirtió más tarde en iglesia,
aunque no, con la forma actual. De hecho, estuvo mucho tiempo,
con la parte central sin bóveda. Tenía techo
de madera desde la pila del agua bendita hasta el coro.
Quizás algunos lo recuerden, sobre todo, si les tocó
en días lluviosos, estar debajo de las múltiples
goteras que refrescaban su ya frío cogote. El suelo
era de ladrillo colorado con una fila de lanchas en medio.
Además de la imagen de Santa Ana, y no sabemos
si tan antigua como ella, contaba nuestra iglesia con una
talla del siglo XVI de la Virgen de Guadalupe, cuyo paradero
es desconocido actualmente.
Es una lástima porque era una talla muy antigua
y como tal de valor, la que tenemos ahora, fue regalada
por Guadalupe Regodón y con ella seguimos .
La fiesta religiosa más importante era la de Santa
Ana por ser la Patrona del pueblo. Los ocho días
que precedían a la misma se celebraba la novena que
terminaba el mismo día que comenzaba la fiesta. En
la actualidad se termina un día antes.
Se celebraba por la mañana, la misa mayor. Solía
ser concelebrada, cantada por dos curas y en latín.
A continuación venía la procesión
con la imagen de Santa Ana, presidiendo la comitiva. Suponemos
que después de todo esto se irían a comer
y dormir la siesta.
Más tarde se celebraban los OFERTORIOS. Estos tenían
lugar después de la Novena, en la calle, en el llamado
“RINCÓN DE LA CAPILLA”, se instalaban
unas mesas donde se depositaban las ofrendas que la gente
llevaba, todo frutos de la tierra: sandías, melones,
dulces, pollos, huevos, etc. El Sacristán realizaba
la puja entre los presentes. Al terminar la puja y en el
mismo lugar tenía lugar el baile de las jotas, amenizado
por músicos del lugar o vecinos del pueblo. Las mujeres
se hacían trajes nuevos, que luego volvían
a ponérselo el Marte de Carnaval.
También acudían a nuestra fiesta vecinos
de otros pueblos. Venían en burro, unos ya preparados
y otros se traían la ropa para prepararse en casa
de algún pariente.