Hay claras evidencias que corroboran que los primeros torremochanos
se afincaron en estas tierras maravillosas hace ya unos
cuantos miles de años, como así lo reflejan
las tumbas antropomorfas excavadas en roca viva y que se
mantienen al aire libre no muy lejos del actual casco urbano
que, aunque algo deterioradas, todavía se puede apreciar
las siluetas humanas que reflejan la posición de
la cabeza y los pies.
El origen de estas tumbas está por determinar aunque
ya que hay quienes las fechan en la edad de hierro, otros
las atribuyen a la época tardorromana o paleocristiana.
Tumbas similares aparecen por el Valle del Jerte así
como en Malpartida de Cáceres.
Ya en la Edad Media, la leyenda y la realidad han ido de
la mano y de boca en boca durante sucesivas generaciones,
hasta el punto de confundirse y fundiéndose ambas
al mismo tiempo.
Queda, mientras tanto, mucho por investigar y ahondar
hasta que se profundice un poco más en la historia
de Torremocha, para desvelar esa bruma y halo de misterio
que la rodea.
Se ha oído decir, que hace muchos, muchos años,
acertó a pasar por allí -la zona donde se
supone estaba antes Torremocha, a la altura de la ermita
de Ntra. Señora de Torrealba- un obispo, al cual
se le dio muerte, por algún motivo que no se ha llegado
a saber. El caso es que, como castigo, el cielo envió
una plaga de langostas tan grande, que se tuvo que abandonar
ese área y establecer el pueblo donde hoy se asienta.
En cuanto a la orden de Santiago, nació como una
cofradía de caballeros creada por Fernando II de
León (1157-1188) en el año 1170 y dirigida
por el caballero leonés Pedro Fernández. En
un principio se les llamó 'freires de Cáceres',
pasando a denominarse poco después caballeros de
la orden de Santiago. Esta orden militar, cuya aprobación
pontificia data del año 1175, a diferencia de las
anteriores, se acogía a la regla de San Agustín.
La orden de Santiago añadía a la actividad
militar la hospitalaria, acogiendo a los peregrinos que
se dirigían a Santiago de Compostela. La Orden de
Santiago, como las demás órdenes, es una de
las principales responsables de la repoblación de
la meseta Sur en el siglo XII. Las zonas de mayores posesiones
Santiaguistas a finales del siglo XII, se extendían
por el sudeste de Galicia, el noreste de Burgos, Asturias
de Santillana, Valle medio del Duero, Obispado de Cuenca
y numerosos puntos de Extremadura. Cuando Fernando II conquistó
Cáceres, la donó a esta nueva milicia. En
1175, Alejandro tomó a la Orden bajo su protección
y aprobó sus estatutos. Uno de los fundadores de
la Orden de Santiago se separó a los pocos años
y creó la Orden de Santa María de Montegaudio,
de regla mas rígida, unida luego al Císter
y conocida como Orden de Monsfrague, hasta su fusión
con la Orden de Calatrava.
Aparentemente, y por lo que aconteció más
adelante, se da a entender que el pueblo torremochano ha
sido difícil de gobernar, ya que, de lo que sí
se tiene noticias es que fue desmochada a causa de la rebelión
de algunos nobles, los cuales quisieron hacer frente hasta
a los mismos Reyes Católicos. No es difícil
pensar lo cómodo que le resultó a la corona,
simplemente hacer acto de posesión de aquellas tierras
y tomando para sí hasta los maestrazgos de las Órdenes
Militares. Hoy día quedan restos de un palacio en
una casa del siglo XVI, y que, aunque muy remodelada en
la actualidad (pues se utiliza como vivienda) guardan restos
originales en el interior. Aún conserva un escudo
de la orden de Santiago que debió pertenecer a algún
personaje de la misma.
Por otra parte, como muestra la Cruz en un edificio situado
detrás de la iglesia de la Asunción, Torremocha
ha tenido que ver con la Orden militar de Malta; La historia
de esta orden empieza cuando unos mercaderes de Amalfi (Italia),
deciden atender de forma hospitalaria a los enfermos que
acudían a las cruzadas. Esto fue en los siglos XI-XII.
Entonces la orden fue solo hospitalaria. Pero ante las necesidades
de defenderse de los ataques de los musulmanes, se conviertieron
en militar a la vez. Se establecieron posteriormente en
la isla de Rodas, de ahí que la orden tomara por
nombre Rodas. A principios del siglo XVI, el Emperador Carlos
V, en vista de que habían perdido su sede, les ofreció
la posibilidad de establecerse en la pequeña isla
de Malta. Y así hasta la actualidad, en que son un
país con su soberanía nacional reconocida.
De ahí que se le conozca con tantos nombres: San
Juan de Jerusalén o del Hospital, de Rodas o de Malta.
Las órdenes militares se comenzaron a crear por
un llamamiento en el año 1095 de Urbano II para luchar
contra el Islam, dependían de la Santa Sede y necesitaban
ser aprobadas por el Papa y los reyes.
La denominación es Inclita, Soberana y Hospitalaria
Orden Militar de San Juan de Jerusalén. Orden de
Malta. Su fundación se produce a raíz de la
construcción del Hospital de San Juan Bautista en
Jerusalén, en las inmediaciones del Santo Sepulcro,
para atender a los cristianos, que en su peregrinación
a tierras de Palestina, eran atacados por los musulmanes.
Esta institución fue puesta bajo la advocación
de San Juan. La orden fue aprobada por el Pontífice
Pascual II y sus caballeros pronunciaron sus votos ante
el Patriarca de Jerusalén. Con posterioridad deciden
tomar las armas en defensa de la religión cristiana,
momento en que nace la Orden Militar. En 1847 se declaró
oficialmente española. Para su ingreso se exigían
pruebas de nobleza por línea paterna y materna. Su
emblema una cruz blanca de ocho puntas.