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VALDEFUENTES - HISTORIA

En un terreno característico de la penillanura cacereña poco accidentado, sobre un sustrato pizarroso con pequeñas ondulaciones, se asienta la localidad de Valdefuentes, caracterizada por el irregular trazado urbano de su zona más antigua. Sus casas suelen constar de dos pisos, vivienda y doblado, realizadas en mampostería, a veces con porche de entrada sobre pilastras graníticas. Uno de los espacios más importantes del casco urbano es la Plaza de España, presidida por lo que fue el palacio de los Marqueses de Valdefuentes, señorial mansión del siglo XVI muy transformada al reconvertirse en varias viviendas. Su fachada principal, entre robustas torretas laterales, constaba de dos pisos, con arquería en el primero y galería adintelada sobre columnas jónicas en el superior. En esta misma plaza se encuentra un rollo, de fuste acanalado y remate piramidal, fechado en 1565.

Valdefuentes sorprende por la riqueza de sus casas, muchas de estilo señorial, con balconadas de hierro forjado y encaladas en tonos ocres y blancos. La vida transcurre en torno a la Plaza de España, rodeada de casas palaciegas como el Palacio del Marqués de Valdefuentes y el Rollo. La segunda plaza en importancia es la Plazuela del Convento presidida por la majestuosa fachada del Convento de San Agustín y el Ayuntamiento. El pueblo perteneció a la Orden Militar de Santiago hasta que en el S XVI fue donado a D. Álvaro de Sande. La Iglesia de Bienvenida es una de las más entrañables para sus vecinos

El convento de San Agustín, también conocido como "El Pequeño Escorial", hoy convertido en parroquia, fue obra patrocinada por los Marqueses de Valdefuentes durante la primera mitad del siglo XVIII. La iglesia es edificio de nave única de dos tramos, crucero y presbiterio recto, cubriéndose todo ello con una combinación de bóvedas de aristas y de medio cañón, elaboradas con ladrillo. Sobre la zona central del crucero se instala una cúpula semiesférica sobre pechinas, sistema que se emplea igualmente para cubrir la sacristía, adosada al extremo oriental del presbiterio. De su exterior cabe destacar la espadaña sobre el lado de la Epístola, con dos arcos rematados en frontón, y la fachada de los pies. Esta última, de cantería, se abre en arco de medio punto entre pilastras acanaladas que sustentan un entablamento de triglifos y metopas.

El conjunto se completa con una hornacina central con la imagen del titular y escudos laterales de los patrocinadores. El templo posee retablo mayor del siglo XVIII con tallas policromadas de la misma centuria. Unido al costado de la Epístola se encuentra el claustro, con arcos de medio punto en los pórticos del primer piso y en los vanos del superior, y bóveda de aristas en sus galerías.

En un extremo de la población se alza la iglesia parroquial de Nuestra Señora de Bienvenida, edificio barroco de carácter popular construido en el siglo XVII, aunque con diversos vestigios de la centuria anterior. Levantado a base de mampostería y sillarejo, consta internamente de una nave con triple tramo y cabecera ocavada de tres paños, a la que se adosa un camarín de planta rectangular. La capilla mayor se remata mediante un casquete de cuarto de esfera, en tanto la nave aparece cubierta con bóveda de cañón con lunetos, a excepción del tramo inmediato al presbiterio, que presenta crucería sencilla. También bóveda nervada, aunque más compleja, encontramos en la capilla bautismal adosada a los pies, que constituye la base de una maciza torre prismática de tres cuerpos. Posee coro, elevado sobre dos arcos carpaneles, y sencillas portadas, estando la de los pies precedida por un pequeño pórtico.

Contiene esta parroquia diversos retablos e imágenes barrocas de los siglos XVII y XVIII. Merece destacarse el retablo mayor, de un cuerpo dividido en tres calles, con la imagen de vestir de la titular.