Zarza de Montánchez,
municipio de la provincia de Cáceres, localidad con
una población de 657 habitantes, a una distancia de
45 Km de Cáceres, a 20 Km de Montánchez ,a 20
Km de Trujillo y a 50 Km de Mérida. Se puede acceder
al municipio por la carretera de Medellín (Cáceres-Miajadas)
y por la carretera de Montánchez-Trujillo. Tiene una
extensión de 37 Km², y se encuentra ubicada en
la falda de la Sierra de Montánchez, divisoria natural
de los ríos Tajo y Guadiana.
En esta zona encontramos mayoritariamente granito orientado
y granitos y granodioritas porfiroides, con pequeñas
apariciones de microgranito y apilitas. Las zonas de estas
rocas plutónicas suelen estar orladas con pizarras
mosqueadas.
Las precipitaciones son del orden de los 600 mm. anuales,
y la temperatura media anual es de 15-16ºC.
En la Sierra de Montánchez nacen el río Gibranzos,
el Tamuja, el Salor y el Ayuela. Todos ellos muy dependientes
de las precipitaciones por sus pequeñas cuencas, lo
que debido a las escasas y desordenadas lluvias mantienen
secos sus cauces durante largos períodos del año.
Así encuentran acomodo en ellos las plantas freatofitas,
capaces de mantenerse activas aprovechando las aguas subterráneas
de los ríos y proporcionando, junto con las zonas donde
se conservan "charcos" más o menos permanentes,
numerosos enclaves a una variada fauna.
Robles en las partes altas, encinas y alcornoques
formando dehesas, huertos con olivos y vides formando terrazas
en las zonas de mayores pendientes, y tierras de cereal en
los llanos de la penillanura constituyen el paisaje. Las zonas
menos alteradas de la sierra conservan gran variedad de plantas
de matorral, que pintan de infinitos colores los días
de primavera. Las flores blancas, rosas y amarillas de las
distintas especies de cistáceas (jara) se mezclan con
las blancas y doradas de retamas y escobas, para producir
verdaderas mantas de color. Si a esta sensación visual
añadimos los múltiples aromas y el sonido de
los insectos, y decenas de aves, podemos imaginar el maravilloso
marco que se nos ofrece.
En los encinares encuentra refugio también
gran parte de la fauna propia de la dehesa. Es frecuente encontrar
ejemplares excepcionales de viejas encinas, varias veces centenarias,
a las que el paso del tiempo, por sus condiciones genéticas
y factores particulares de microclima, ha respetado.
De modo especial debemos destacar la existencia
muy cerca de Zarza de Montánchez, de la que puede ser
la encina más grande del mundo, la Encina Terrona.
Se trata de un ejemplar único. Declarado "Árbol
Singular de Extremadura". Su dimensiones y su porte lo
convierten en un auténtico monumento de la naturaleza.
Su bellísima arquitectura, su porte gigantesco y su
avanzada edad (800 años aproximadamente) son un todo
un reto. Sus dimensiones son: 7,70 m de perímetro de
tronco; 16,4 m. de altura y 27 m. de diámetro de copa.
La encina está rodeada de un gran
museo natural de encinas y pastos en un paisaje típico
de la dehesa extremeña.
La Encina Terrona se ha convertido en el
símbolo más representativo de la localidad de
Zarza de Montánchez.
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